Enclavada en las montañas de Cundinamarca, Guatavita es un municipio que evoca leyendas y misterios. Pero más allá de su riqueza histórica, Guatavita alberga un tesoro natural invaluable: las fuentes hídricas que alimentan la vida en la región y contribuyen al abastecimiento de agua de Bogotá. Conscientes de la importancia de proteger este patrimonio, la comunidad de Guatavita, en alianza con la Gobernación de Cundinamarca, la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, con apoyo de la Fundación Santo Domingo y la Fundación Bavaria, así como la articulación del Fondo de Agua de Bogotá: “Corporación Agua Somos” y la Fundación Alianza BioCuenca, han implementado un proyecto de Pagos por Servicios Ambientales (PSA) que busca conservar estos ecosistemas estratégicos.
¿En qué consiste el PSA en Guatavita?
El proyecto de PSA en Guatavita se desarrolla en las microcuencas Quebrada Lagunetas y Quebrada Peña Colorada, donde se han firmado acuerdos de conservación con los propietarios de predios ubicados en áreas de importancia hídrica. Estos acuerdos implican la implementación de acciones de conservación, como:
Preservación de coberturas vegetales naturales: Mantener los bosques y páramos en su estado natural, evitando la deforestación y la fragmentación del hábitat.
Aislamiento de zonas de protección: Delimitar áreas para evitar la contaminación y el deterioro de las fuentes hídricas y los nacimientos de agua.
Manejo ganadero sostenible: Implementar prácticas que minimicen el impacto de la ganadería en el ecosistema, como la instalación de bebederos para el ganado y el control del pastoreo.
Reforestación con especies nativas: Plantar árboles para recuperar áreas degradadas y mejorar la conectividad del ecosistema.
A cambio de su compromiso con la conservación, las comunidades reciben incentivos económicos que contribuyen a su bienestar y al desarrollo local.