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Sesquilé: donde la historia y la naturaleza se abrazan para proteger el agua

A pocos kilómetros de la vibrante Bogotá, enclavado en la majestuosa Cordillera Oriental, se encuentra Sesquilé, un municipio que respira historia y tradición.  Sus paisajes montañosos,  adornados con frailejones y bosques de niebla, nos recuerdan la riqueza natural que alberga.

Pero Sesquilé no solo es un lugar de belleza singular, también es un guardián del agua.  Dos de sus microcuencas: Quebrada El Potrero y Río San Francisco, bañan sus tierras, proveyendo el vital líquido a sus habitantes y contribuyendo al abastecimiento de la capital colombiana.  Conscientes de la importancia de proteger este recurso, la comunidad de Sesquilé, en conjunto con la Gobernación de Cundinamarca, la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, con apoyo de la Fundación Santo Domingo y Fundación Bavaria así como la articulación del Fondo de Agua de Bogotá: “Corporación Agua Somos” y la Fundación Alianza BioCuenca, han puesto en marcha un proyecto de Pagos por Servicios Ambientales (PSA).

¿Qué son los PSA y cómo funcionan en Sesquilé?

Los PSA son un mecanismo que reconoce e incentiva  económicamente a quienes protegen los ecosistemas que nos brindan servicios ambientales, como el agua.  En Sesquilé,  este  proyecto  se  traduce  en  un  compromiso  conjunto  para  conservar  259,5  hectáreas  de  bosque  en  las dos  microcuencas  priorizadas de este municipio.

 

A  través  de  acuerdos  de  conservación,  los  propietarios  de  predios  en  áreas  estratégicas  se  comprometen  a  implementar  acciones  que  garanticen  la  protección  del  agua,  como:

  • Preservación de coberturas vegetales naturales.
  • Aislamiento de zonas de protección hídrica.
  • Instalación de bebederos para ganado, para evitar la contaminación de las fuentes de agua.
  • Restauración con especies nativas.

A cambio de su compromiso, las comunidades de las dos microcuencas priorizadas en Sesquilé, reciben incentivos económicos por un total de $478.158.333, que contribuyen a su bienestar y al desarrollo local.

Beneficios que fluyen como el agua. El  proyecto  de  PSA  en  Sesquilé  genera  un  impacto  positivo  en  diferentes  niveles:

Ambiental: Se conserva la biodiversidad, se protegen los ecosistemas y se mejora la calidad del agua.

Social: Se fortalece la organización comunitaria, se generan oportunidades económicas y se promueve la educación ambiental.

Económico: Se impulsa el desarrollo local y se garantiza la disponibilidad del agua para las actividades productivas.

Sesquilé  es  un  ejemplo  de  que  la  conservación  del  medio  ambiente  y  el  desarrollo  social  y  económico  pueden  ir  de  la  mano.  Gracias  al  trabajo  conjunto  entre  la  comunidad,  las  autoridades  y  demás organizaciones , este  municipio  se  consolida  como  un  referente  en  la  gestión  sostenible  del  agua.

 

¡Visita  Sesquilé  y  descubre  cómo  la  historia  y  la  naturaleza  se  unen  para  proteger  el  futuro!