A pocos kilómetros de la vibrante Bogotá, enclavado en la majestuosa Cordillera Oriental, se encuentra Sesquilé, un municipio que respira historia y tradición. Sus paisajes montañosos, adornados con frailejones y bosques de niebla, nos recuerdan la riqueza natural que alberga.
Pero Sesquilé no solo es un lugar de belleza singular, también es un guardián del agua. Dos de sus microcuencas: Quebrada El Potrero y Río San Francisco, bañan sus tierras, proveyendo el vital líquido a sus habitantes y contribuyendo al abastecimiento de la capital colombiana. Conscientes de la importancia de proteger este recurso, la comunidad de Sesquilé, en conjunto con la Gobernación de Cundinamarca, la Secretaría Distrital de Ambiente de Bogotá, con apoyo de la Fundación Santo Domingo y Fundación Bavaria así como la articulación del Fondo de Agua de Bogotá: “Corporación Agua Somos” y la Fundación Alianza BioCuenca, han puesto en marcha un proyecto de Pagos por Servicios Ambientales (PSA).
¿Qué son los PSA y cómo funcionan en Sesquilé?
Los PSA son un mecanismo que reconoce e incentiva económicamente a quienes protegen los ecosistemas que nos brindan servicios ambientales, como el agua. En Sesquilé, este proyecto se traduce en un compromiso conjunto para conservar 259,5 hectáreas de bosque en las dos microcuencas priorizadas de este municipio.